10 pecados imperdonables que quizás estés cometiendo con la pasta

Pasta es Italia e Italia es pasta, o al menos esto es lo que piensan los italianos.
Luego hay mucho más por supuesto: pizza, tiramisù, vino, quesos… pero lo que une a toda la península desde los Alpes hasta el Mediterráneo es el plato de pasta (casi) cotidiano.

Hablemos de pasta italiana entonces, dejando de lado los fideos asiáticos y los tallarines italoamericanos. Que vaya por delante, también, que cada uno en su casa come como quiera: aquí estamos hablando de comer pasta italiana o al estilo italiano. Así que si te gusta la carbonara con nata o la pasta con pollo puedes ir con el grupo de los que comen paella con chorizo o sushi a la plancha.

Aquí un breve decálogo de lo que NO puedes hacer si quieres comer pasta como un italiano.

El aceite, en el sofrito.
1. Añadir aceite (u otras cosas) al agua de cocción.

La pasta se cuece en agua salada hirviendo, de esta manera respetamos el sabor de la pasta que, si es buena (y debe serlo) sabe bien de por sí. El aceite en el mejor de los casos no sirve de nada y en el peor impide que la pasta absorba bien la salsa. Un buen aceite de oliva déjalo para preparar la salsa!

2. No poner sal en el agua.

La mitad del sabor de un plato de pasta está en eso, en la pasta. Igual que el pan, necesita sal para tener sabor. La cantidad recomendada es entre 8 y 10 gramos de sal por litro de pasta. Los italianos lo miden a ojo porque ya conocen su olla y su sal. En tu casa te recomiendo hacer la prueba un día: mide un litro de agua y 10 gramos de sal y pruébala , así sabrás cuánto de salada tiene que estar.

3. No respetar los tiempos de cocción.

Los paquetes de pasta vienen con un tiempo de cocción impresos. Suponiendo que estés usando una marca  italiana de una mínima calidad (en los supermercados encuentras Barilla, Agnesi, Garofalo, De Cecco, Rummo… van desde lo defendible hasta lo muy bueno) los tiempos que marcan van bien. Así que pasta al agua hirviendo, temporizador y ala, a comer la pasta al dente!
Comer la pasta al dente además es mucho mejor para tu digestión, y el por qué te lo explicaron en la clase del sistema digestivo en primaria: masticar!

4. Tirar la pasta contra los azulejos para controlar si está hecha.

Esta es una historia que todo italiano descubre en cuanto pone un pie fuera de su país. Vuelve al punto 3 y prueba la pasta con tu boca si no te fías del reloj: está al dente cuando ya no hace crac al morderla pero aún ofrece un poco de resistencia. Los azulejos mejor los dejamos limpios.

No los tires a los azulejos!
5. Hacer esperar la pasta.

La pasta no espera: cuando la escurres tiene que ir directa a la salsa. Porque la escurres y no la enjuagas, ¿verdad? ¿Verdad?

6. Usar la pasta como acompañamiento.

En Italia la pasta es un plato en sí mismo y no se usa para acompañar a un filete. Puedes comer pasta y luego un filete, o comer pasta o un filete, pero las dos cosas juntas te mandan derecho al grupo de los que comen paella con chorizo: puedes hacerlo por supuesto pero no digas que es italiano.

ARGH.
7. Comer los espaguetis con cuchara.

Para enrollar espaguetis como un verdadero italiano sólo necesitas un tenedor y el plato. El mismo movimiento que haces con el tenedor en la cuchara puedes hacerlo en una esquina del plato.

8. Poner nata en la carbonara.

Soy muy fan de la nata, pero va en donde tiene que ir: en la carbonara, no. Porque no hace falta y porque es un burdo atajo para arreglar una mala receta. Si quieres probar una receta que funciona, mira la mía.

Carbonara sin nata = bien.
9. Pensar que porque es pasta estás comiendo italiano.

Si le pones ketchup a la pasta, no estás comiendo italiano. Si le pones pollo, tampoco. Aquí no estamos buscando razones, sencillamente constato un hecho: la pasta con pollo no es un plato italiano.

10. Usar queso rallado de bolsa.

A día de hoy en cualquier supermercado español se encuentra Grana Padano o Parmigiano Reggiano en cuñas: no tienes excusas!
Puedes usar también otros quesos curados: si consigues rallarlo y está rico, la pasta quedará bien.

No, no, no.
Bonus: Usar pasta de colorines.

La pasta de colorines es un invento para venderte a precio de oro algo de calidad discutible. Yo incluso te diría que evites la pasta con tinta de calamar si aún no haces bien la pasta normal (y de todas formas es una pasta que tampoco se come tan a menudo en Italia).

Compra pasta buena, cocínala bien y acompáñala de una salsa bien hecha. Más o menos como explican los de Casa Surace:

 

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