Pannacotta y tiramisú, los tópicos de la repostería italiana

En dos días estaremos de vuelta en Coruña con otro programa clásico, el que al principio llamé Dolcitalia pero que ahora es sencillamente Repostería italiana.

Por supuesto la repostería italiana es mucho más que la pannacotta y el tiramisú -los dos postres que contaré y enseñaré en este taller gratuito en el Centro Comercial Los Rosales de Coruña. Sin embargo mi afán didáctico me lleva a explicar antes y más esos postres que la gran mayoría de la gente toma en los restaurantes (pseudo)italianos en España, para que tengan un referente cuanto menos digno.

pannacotta y fresas

La pannacotta -en Italia un postre algo viejuno de restaurante de los años ’90- es un dulce realmente sencillo y que sin embargo tiene -como todo al fin y al cabo, ¿no?- sus peculiaridades que hace que se puede hacer del montón o especial. Por ejemplo si tuviera acceso a nata fresca la sencillez de este dulce -nata + azúcar + gelatina- sería su grandeza. Con la nata uperizada con la que tenemos que lidiar hay que echarle un cable, arroparla un poco, siempre sin pasarse de azúcar ni de gelatina, y jugando entonces con la temporada. Ahora, época de fresas, es cuando la pannacotta me da más satisfacción.

pannacotta en vasito

Soy una talibana de la pannacotta desmoldada. Me explico: una pannacotta mal hecha puede llegar a ser una gelatina de nata dulce y empalagosa, mientras que su virtud está en la cremosidad. De ahí que muchos le quitan mucha gelatina y la sirven en copa, asegurándose la cremosidad. Sin embargo para mi la perfección está en alcanzar la máxima cremosidad posible pero dejando que la pannacotta se aguante, aunque temblequeando, de pie.

Dicho todo esto, al taller llevo las pannacottas en vasitos. Es por una cuestión de practicidad: desmoldar y emplatar 25 pannacottas individuales, con el tiempo que tenemos, no es práctico. Pero os prometo que se pueden desmoldar y se aguantan!

tiramisu cocina italiana

En cuanto al tiramisù, otro mito de la vejuneza itálica (aunque de los años ’70), siempre recalco como, para mi, es un postre casero. De hecho si lo miráis con atención -capas de bizcochos de soletilla empapados en café con crema de mascarpone, huevo y azúcar y con una pasada de cacao por encima- no es más que una tarta de galletas. Un poco más elaborada, yo digo también más rica pero ya es una cuestión de gustos… pero una tarta de galletas. No hay cocción (en un tiramisù casero los huevos van sin pasteurizar), no hay mucha maña. De ahí que en mi casa mis padres se negaran a hacerlo: “Eso no es cocinar!”. Pero está rico… pensaba yo, e iba a comerlo a casa de mis amigas. Mi receta -hay miles- es sencilla y casera, nada de nata ni bizcochos caseros, pero en el taller doy ideas sobre variantes que se le pueden dar. Y sobre todo, sin claras -con el tiramisú en Italia nos dividimos entre conclaristas y sinclaristas y yo soy de los sin.

Hay más repostería italiana interesante -el mundo de las crostatas, los postres regionales- pero empecemos por la más conocida, ya habrá tiempo de ir haciendo más cosas.

Nos vemos el sábado en Los Rosales – de momento el cupo de 25 plazas está completo, pero si tenéis dudas o queréis información me podéis escribir a panepanna@gmail.com

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s