Menos es más: la pasta con las migas

Mudanza terminada, cajas organizadas (que no vaciadas), desde el viernes pasado estamos en la casa del norte a pasar unas largas semi-vacaciones. Los próximos dos meses estarán dedicados a preparar los talleres para el próximo otoño, y a cocinar aprovechando sobre todo los productos que encuentro en este rincón de España.

Jorge me ha contagiado su manía recolectora, y no pasa día que no estemos recogiendo algo del bosque o de la playa para probarlo. La verdad, en la mayoría de los casos entiendo porque ciertas plantas ya no se utilizan y se prefieren las versiones cultivadas: en la mayoría de los casos el trabajo de recolección es largo, la limpieza dificultosa (si no incluso dolorosa – como cuando hay que limpiar flores de cardo!) y el resultado hacia lo regular.

Hay excepciones – como por ejemplo las raíces de cardo azul, únicas en textura y sabor, o las flores de saúco, tan comunes y tan aromáticas, que ya hemos utilizado mucho para hacer limonada.

Ayer encontramos, a la vuelta de la playa, unas plantas de ajo selvático, llamado aquí allo. De los detalles hablará Jorge en su blog. Yo hoy os cuento cómo los he aprovechado para cocinar, aunque creo que no era la mejor forma – con su textura crujiente y fresca me parece que se merecen algo más crudo.

De pasta con migas (Pasta con le briciole) hay versiones en varias regiones italianas, las que conozco mejor son de Toscana, donde se suelen hacer con Pici (spaghetti caseros gruesos), y de Sicilia, donde al toque picante se le añade también el dulce de las pasas. La belleza de esta receta está, como en muchas de la cocina italiana, en su sencillez. Tres son los ingredientes básicos: aceite, ajo y pan viejo.

Las briciole se utilizaban como sustituto pobre del queso rallado (parmigiano/grana o pecorino): al añadirse al final a la pasta, dejaban una textura crujiente y granulosa parecida a la que deja el queso rallado (el bueno, porque el que compráis en bolsitas no sirve para nada!).

Ya sé que vais a empezar a preguntar: y si le añadimos orégano? Gambas? Carne? Foie? Vinagre balsámico?
Mis queridos… no. Lo siento. Ni hablar. Si con 3 ingredientes sencillo consigo un sabor potente y un equilibrio de textura, ¿por qué estropearlo? Menos es más, en cocina también.

cocina italiana, ajo, pasta

SPAGHETTI CON LE BRICIOLE

para 4 personas:

  • 320 g de spaghetti
  • 100 g de miga de pan de víspera
  • aceite de oliva virgen extra
  • 2 dientes de ajo (yo he utilizado un diente de ajo y varios bulbos de allo)
  • guindilla (facultativa)

Para la salsa: rallar la miga de pan con la parte gruesa del rallador. En una sartén calentar unas 3 cucharadas de aceite de oliva y dejar sofreír a fuego dulce los dientes de ajo ligeramente aplastados y algo de guindilla. Subir el fuego y añadir la miga de pan hasta que se tueste un poco.

Cocer la pasta en abundante agua hirviendo salada, teniendo cuidado de reservar algo del agua de cocción al final. Escurrir la pasta y pasarla al plato de servicio, añadir un poco de aceite de oliva, mezclar rápidamente y aliñar con las migas.

Esta receta es parte del programa Pasta 102 (salsas tradicionales poco conocidas y sencillas).

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. gloria dice:

    Ana, tienen una pinta!!! stoy de acuerdo con la simpleza de ingredientes

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