Fantaseando en la cola del supermercado (en préstamo de Lions & Pancakes)
13 julio, 2012 § 3 comentarios
Update de agosto: Lions & Pancakes se ha jubilado, para reconvertirse en annalibera. Ahí sigue mi blog personal, que seguirá hablando de mis cosas – que son, casi siempre, ‘comestibles’.
Como las fotos ‘robadas’ en el metro de Kirai, hago fotos de la compra de los demás. Me imagino para qué le servirá, qué hará con esos productos. A veces me gusta mucho lo que veo, a veces me horroriza, pero la mayoría de las veces entiendo que lo que veo no es lo único que esa persona consumirá, así que no puedo juzgar.
¿Quién creéis que estaba haciendo la compra de la foto? Hombre, mujer, joven, mayor, con o sin hijos, con o sin trabajo (tema tan de actualidad)…
Me llaman la atención varias cosas.
Los espárragos de bote. Entiendo que quiere comer espárragos, y ya no es temporada (o no sabe cocinarlos). Me dan mucha penita, ¿son un sustituto aceptable?
La bechamel en tetrabrick. Si la compra es para la misma persona, por un lado toma yogures desnatados y por lo otro cocina cosas con bechamel. Y de tetrabrick. Bueno… No sé si me deja más perpleja esa parcial contradicción, o que compre la bechamel ya lista. Pienso que para alguien que no sepa cocinar espárragos (o sustituirlos por algo de temporada), hacer una bechamel también es complicado.
La zanahoria rallada de bote. Esto para mi es uno de los Grandes Misterios. No sé cuánto cuestan, pero estoy segura que comprar una zanahoria fresca (siempre de temporada, y barata) cuesta menos, además de ser más rico, que comprarla de bote. En casa quizás no consigas esos hilillos tan finos, pero ¿es por eso?
Un aplauso para los brócoli frescos (pero, ¿los cubrirá de bechamel?) y el queso fresco que tiene buena pinta.
¿Y a vosotros, qué os hace pensar esta foto?

Mis comentarios:
- Los espárragos no son un sustituto aceptable de los frescos. La textura es blandurria y el sabor aguado.
- La zanahoria: no tiene rallador ni tiempo. Ni ganas.
- La bechamel y el brécol: los veo juntos, con un poco de queso, gratinándose.
Queso fresco, zanahoria, espárragos, brécol, yogur desnatado: parece evidente que sea quien sea, está a dieta y no quiere perder demasiado tiempo en cocinar. Aunque un gratinado con bechamel en plena dieta… no sé yo.
Yo hago lo mismo y confieso, con frecuencia. Miro el cesto de la persona que está cerca en la cola, y sin mirarle a la cara, me pongo a imaginar como és y como cocinará, por sus compras!! Pero a mi marido no le gusta mi curiosidad con las compras del vecino y me abre mucho los OJOS. Depués charlamos en el coche, y me dice que soy muy exigente con lo que se come en casa y en la calle.
És una mujer. Tiene más proteina en casa: pescado ( bacalao, no) .Y si compra esparragos de esos( que parecem plantas del lago Shrek ) cocinará los brócolis demasiado, seguro.
Bueno. Pero esa foto me hace pensar que una cesta como esa no está mal, porque hay peores.
Como escribé Jorge, la mayoría de las personas no tiene: -ni tiempo – ni ganas.Pero peor: no les importa lo que comen.
Descubro que ambas dedicamos la espera en el supermercado a hacer estudios sobre la gente a través de sus compra. Me fascina. A veces tengo que dejar de mirar porque me miran raro a mí. Creo que la compra dice mucho de la gente. Beso Anna.